lunes, 12 de noviembre de 2012

Capítulo 10



        Pero… ¡HA! Eres un idiota por estar en mi misma situación- me gritó mientras se agarraba la cabeza con fuerza- déjala, no sabes el daño que te hace, ¿Por qué la amas tanto? ¿Que hizo ella? ¿Movió una montaña por ti? ¿Te enseñó a leer y escribir?-

        Déjame decirte… que… ¡SI!- le grité, estaba cansado de que ella me dijera que hacer cuando el simple problema de ella era que no se atrevía a enfrentar a su “amor” no sabía ser fría, seca, ese era su problema… pero el mío… ya sé que no tengo salida, estoy estacando en este laberinto… pero me encuentro rasguñando las paredes parar tratar de hacer mi propio camino… pero las paredes son de concreto solido, reforzado con vigas de acero y tiene incrustaciones de diamantes… claro estoy exagerando un poco.-Yo la amo, aún no sé como, ¡pero no quiero que nadie le haga daño, no soportaría verla sufrir ni nada por el estilo, por cada lágrima que bota siento que me destruyen a mi, no quiero que nada malo le pase, quiero ser yo quien le enseñe todo acerca de la vida!- me descontrolé, comencé a llorar.

        ¿Y ahora por qué estas llorando?- cabe resaltar que era la primera vez que ella me veía llorar.

        Por nada… sal de mi cuarto por favor. – le dije mientras me levantaba de la cama y abría la puerta.

        De cualquier forma ya me iba- se retiró.

        Volví a mi cama apoyé la cabeza en la almohada, miré la hora y eran las dos de la tarde, decidí dormir un rato, para relajarme… No estaba preparado para el sueño que tuve.

        Abrí los ojos de golpe y me encontraba en un bus, miré para todas las direcciones, al parecer habíamos ido de excursión, miré hacia la parte de adelante del autobús y vi a una profesora mía… solté una pequeña sonrisa. Caminé hacia la parte de atrás sosteniéndome de las barras que estaba en el techo. Al ver un puesto vacío me senté, miré hacia afuera, y luego vi hacia más atrás del bus, estaba Erika, me levanté y la fui a saludar.

        Me senté a su lado –cuánto has crecido- rompí el incomodo silencio.

        Hola- dijo con un tono de voz suave, me miró y pude notar que tenía los ojos rojos, me levanté y me puse en cunclillas de frente a ella.- quedaré sola una vez más-

        No, no lo harás… yo siempre estaré aquí, para ti y te cuidaré- dije mientras le quitaba las húmedas lágrimas del rostro.- Te amo- fue lo último que dije antes de despertar… Me desperté con varias lágrimas en el rostro, me las quité.

        Me senté en la cama y volví a ver la hora, solo pude dormir media hora, me levanté de la cama y fui hasta la cocina, bajé las escaleras y me preparé el almuerzo. Me senté en la mesa a comer, estaba solo o eso creí hasta que vi otra vez a Marissa.

        Creo que te dije que te fueras…-

        Si, lo sé, pero tú no mandas en esta casa, es tía así que me puedo quedar todo el tiempo que quiera-

        Pfff- volví hacia mi almuerzo y seguí comiendo.

        Mientras dormías, me metí en tu computadora… eres muy tonto al no colocarle clave, bueno, vi el video de “Arigato nee-chan”, me gustó bastante ¿y a ella le gustó el video?-

        Si- trague solo para decir eso.

        Mmmmmm…. ¿Me imagino que el gracias fue muy grande verdad?- esta desgraciada…. Como supo… odio cuando lee mis movimientos tan fácilmente, nunca le debí haber mostrado esa serie… Death Note, aumento sus habilidades de deducción-

        No, solo dijo que le gusto mucho- seguí comiendo, me metí un último bocado de comida.- solo quería escuchar un “Arigato Onii-chan” solo necesitaba eso para ser feliz… nunca lo dijo… quiero irme de este mundo, olvidar todo, dejar de sufrir.

        Tienes que aprender a manejar el sufrimiento… trata de pasar mas tiempo con Verónica… y ¿a ella también la amas?-

        Si… pero no de la misma forma en que amo a Erika… a Verónica la amo como una novia, pero a Erika… la quiero como una hermana o si se puede decir así, ¡bueno ya no sé en que pensar!

        Llama a Verónica…  invítala a ver una película de terror y así te distraes, ¿okey?- yo accedí y tomé mi teléfono e invite a Verónica, ella me dijo que sí al instante aunque odiara las películas de terror, vendría en la noche a quedarse a dormir conmigo, amaba esas noches que estábamos los dos juntos, sentía como alguien me amaba. Al caer la noche mi prima se fue dormir a su cuarto… bueno ese era el cuarto de visitas pero ella lo había tomado. A eso de las diez de la noche llegó Verónica a mi casa, le abrí la puerta y la recibí con un cálido beso y un abrazo. La tomé por la mano y me coloqué en la espalda el bolso que ella traía, fuimos hasta mi cuarto. Ella se tiró en la cama y se arropo con mi edredón.

        ¿Qué película vamos a ver?- me preguntó mientras se acurrucaba más en mi cama, cabe resaltar que mi cama era una cama matrimonial, bastante grande.

        Una de terror- al terminar de decirle eso se levantó tomó sus cosas y comenzaba a salir del cuarto. –Miedosa…- dije en voz baja, ella se devolvió dejó las cosas en donde estaba y se volvió a meter en la cama.

        Pon la película ¡ya!-me dio una orden, yo aguantaba la risa. Coloqué la primera película de terror que vi en mi estante y luego de un salto caí en la cama al lado de ella. Me tapé con mi edredón. Y comenzamos a ver la película. Era bastante fuerte, consistía en una muchacha que se le muere toda su familia en una noche y no sabe por que pasó eso, comienza a investigar y mientras mas se da cuenta de las cosas aparecen fantasmas horribles y cosas extrañas. Sinceramente para mí era muy cualquier cosa, pero no podía decir lo mismo de Verónica, ella estaba aterrada, me agarraba la mano con mucha fuerza, así pasamos toda la película agarrados de la mano. Termino la película y desde donde estaba acostado apague el dvd, miré a Verónica y se podía notar que iba por el quinto sueño, estaba dormida en posición fetal, tenía mi mano agarrada con fuerza, me estaba dando la espalda. Yo me acosté de la misma manera que ella, mis rodillas tocaron la parte de atrás de las de ellas, mi pecho se posó sobre su espalda, mi rostro quedó oliendo el perfume de su pelo.

        Te amo- le susurre al oído.

        Yo también- escuché un intento de habla por parte de ella.

        Yo te amo más- le respondí.

        Ya duérmete- me dijo apretando más mi mano.

        Está bien- posé mi cabeza sobre la almohada y caí en los brazos del sueño.

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