jueves, 8 de noviembre de 2012

Capítulo 7



        Voltee mi cabeza hacia donde estaba ella sentada, tenía la cabeza abajo, tenía ganas de llorar, me volví a sentar y me quedé a su lado. Para ser sincero me devastaba verla llorar, no me gustaba es más lo detestaba porque me hacía sentir impotente, me hacía ver que no podía llegar a hacer nada bueno y todo me salía mal.

        Eres un idiota ¿sabes?- me miro a los ojos, no sabía que decir- ¿por qué arriesgaste tu vida para salvar la mía? Esa noche me cambió la vida y mi forma de pensar acerca de ti- comenzó a contar lo que había pasado y mis recuerdos volvían poco a poco a mi mente. [Iba caminando por una calle, tenía al lado a la primera persona que amaba como una hermanita, se veía tan bella con su suéter morado, tenía el pelo planchado y lo que mas me gustaba era que no tenía ocho capas de maquillaje en la cara, aborrecía ver a una mujer muy maquillada, no me deja ver su belleza interna. Íbamos hablando de la película que acabábamos de ver, ella parecía toda una niña de seis años describiendo una película de barbie o cenicienta, yo solo me reía. Pasamos por un callejón, seguimos de largo, no le dimos mucha importancia, pero al terminar de cruzarlo salieron dos hombres, estaban encapuchados y se veían muy amenazante, tomé a Erika por la mano e hice que caminara en frente de mi, uno de los hombre se me acerco y me colocó la mano en el hombro derecho, de un giro brusco me voltee y le di un codazo en el costado, se tiro al suelo mientras el otro se me acerco con una llave inglesa, dos años en artes marciales me parecieron suficiente para inmovilizarlo, solo que no veía artes marciales desde hace ya muchísimo tiempo. El primer hombre que tumbé se levantó y me empujó, a mi espalda estaba Erika, no me había percatado de que había alguien más atrás de ella. El tercer hombre la tomo y le tapó la boca, me di vuelta y la vi, se podía notar lo asustada que estaba. Corrí en dirección al hombre que tenía a Erika sujetada, salté y lo empujé contra el suelo, al caer yo me le tiré encima, di el primer golpe, y sentí como si una tonelada de culpa que tenía se hubiesen liberado, no me había sentido así por mucho tiempo, le di otro golpe en la cara y otro más, hasta que los nudillos me quedaron ensangrentados, miré al hombre y tenía la cara desfigurada, la nariz la tenía torcida y le salía mucha sangre por las heridas que le había abierto. Me voltee y vi los otros dos, me levanté, Erika estaba perpleja.

        Esta era la verdad que no quería que vieras- dije, mi voz sonó mas gruesa que de lo normal, una gran sonrisa estaba plasmada en mi rostro, una sed de sangre corría por mi mente, ganas de asesinar. Traté de calmarme, pero me era imposible.

        Simplemente es increíble- me dijo aún boquiabierta. Caminé hasta los otros dos hombres y uno de estos sacó un revolver y lo apunto a Erika.

        Si aprecias su vida, dame todo lo que tienes de valor y los dejaremos ir-

        ¿Sabes?, ¡no te daré nada!- le grite mi respuesta y corrí hacia él, apretó el gatillo tres veces y las tres balas me dieron en el pecho. Sentí como este se detuvo, caí desplomado en el piso, mis ojos seguían abiertos hacia donde estaba Erika parada, petrificada por mi muerte, los dos hombres me pasaron por al lado y caminaron hacia donde estaba ella, la rodearon, algo en mi se activo, posé mis manos en la acera, obligué a mi corazón a moverse por última vez, un último latido por Erika, tomé una bocanada de aire, por estar más de siete años en natación podía aguantar la respiración por poco mas de un par de minutos, pero por la deficiencia de mi corazón pensé que podía aguantar hasta poco mas de un minuto, traté de levantarme, forcé todo mi cuerpo a hacer eso, los dolores musculares que pensé que se habían ido desde hace mas de un año volvieron, mi espalda se negó rotundamente a hacer algún tipo de esfuerzo, pero cómo siempre no le presté atención, al terminar de levantarme me volví hacia los atracadores, tomé a uno por el cuello mientras obligué a Erika a taparse los ojos. La sangre salía de mi pecho y de mi boca, posé ambas manos en su rostro y luego lo giré bruscamente, lo degollé, el otro se quedó viendo, y comenzó a correr, me acerque hasta Erika.

        No iba a entregar lo que mas valioso para mi tan fácilmente- le susurré al oído y luego me desmayé…]

        ¿Pero, por qué perdí la memoria, si me dispararon en el pecho y no en la cabeza?-
Es que tu cerebro no recibió oxígeno por mucho tiempo y las neuronas comenzaron a morir cuando te colocaron la mascara de oxígeno, y taparon las heridas de tu corazón, tu cerebro comenzó a procesar información a partir desde ese punto, y en ese momento ya estabas en el hospital y tu madre y Verónica ya habían llegado y yo me había ido a petición de tu madre, me di cuenta que…- comenzó a llorar nuevamente, mi corazón se arrugaba lentamente- yo te hago daño.

        Realmente tú no me haces daño, soy yo y mi sobreprotección, eso es lo que me hace daño, hey sabes que te amo y no dejaré que nadie me separe de tu lado.- bajé mi cabeza y observe el piso, seguía igual que hace un año atrás.

        Gracias…- fue lo que me dijo antes de levantarse y caminar hasta una gaveta y quedar de cunclillas frente un grupo de películas que tenía guardadas.- ¿Cuál quieres ver?

        Cuál sea- respondí sin darle mucha importancia ya que a mi me gustan todo tipo de películas.

        Okey- seleccionó una película y la colocó en el dvd.

        Se acostó en la cama, y se arropó con un edredón yo hice lo mismo y me arrope, quedé al lado de ella, realmente no me gustan mucho las películas de terror pero no me importaba. La noche continuó normal, al terminar la película salí de la habitación de Erika y me despedí, luego le di un abrazo, no la quería soltar pero me tenía que ir, ella me abrió la puerta me monte en el carro y me fui hasta el hospital a buscar mis cosas. Iba conduciendo a una velocidad normal, las luces de la ciudad pegaban en el parabrisas y se deslizaban sobre este, el trayecto hasta el hospital fue normal. Al llegar dejé mi carro en el estacionamiento y entre a las instalaciones, subí por las escaleras hasta mi habitación y noté que mi madre se había llevado todo, la habitación estaba nuevamente vacía y del mismo color de siempre. Salí de la habitación y volví hasta mi carro, me monté y me fui hasta mi casa.

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